viernes, 14 de junio de 2019

Boston liberada

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EL NACIMIENTO DE LOS ESTADOS UNIDOS
Boston liberada
Fuera de Nueva Inglaterra, aun había una vaga esperanza de que se pudiese detener la guerra, que en verdad se estaba ahondando. El Segundo Congreso Continental aun no sonaba con la independencia y cundía la fría convicción de que los británicos finalmente triunfarían y los líderes coloniales serían ahorcados por traición. Por ello, se hizo un ultimo esfuerzo para lograr la paz. Dickinson de Pensilvania redacto una «Petición de Paz» que el Congreso firmo el 8 de julio de 1775 y la envió al rey Jorge.
Reafirmaba la lealtad de las colonias y le pedía algunas concesiones que pusiesen fin a
las hostilidades.
Pero esa petición no tenía ninguna probabilidad de ser escuchada. El 23 de agosto el Parlamento proclamo oficialmente que se había producido una rebelión general, y el 1 de septiembre, cuando se presento la petición al rey Jorge, éste la rechazó arguyendo que no aceptaba comunicaciones de rebeldes. Estaba claro que los británicos iban a someter a las colonias por la fuerza y no admitirían compromisos.
De todos modos, en Nueva Inglaterra no había sentimientos a favor de la paz.
La euforia que siguió a la batalla de Bunker Hill era tal que las colonias de Nueva Inglaterra empezaron a pensar en acciones ofensivas. Se rumoreaba que los británicos iban a reclutar canadienses para combatir con los americanos, y se pensó que un audaz ataque contra Montreal y Quebec no sólo pondría fin a eso, sino que arrastraría a los franceses a la lucha contra su vieja enemiga, Gran Bretaña, con la esperanza de recuperar el Canadá.
La expedición fue puesta en un comienzo bajo el mando de Schuyler, pero su mala salud lo excluyó temporalmente y se puso en su lugar a otro neoyorquino, Richard Montgomery (nacido en Irlanda en 1736), quien había prestado servicios en el ejército británico. Montgomery condujo a su pequeño contingente hacia el norte mientras empeoraba el tiempo de otoño, y, cuando se aproximó a Montreal, el comandante británico, sir Guy Carleton, efectuó una retirada estratégica a Quebec. Montgomery
tomó la ciudad indefensa el 13 de noviembre de 1775.
Mientras tanto, Benedict Arnold, que había sido defraudado al no obtener el mando de la expedición contra Fort Ticonderoga, estaba ansioso de tomar parte en esa nueva aventura. Con el permiso de Washington, reclutó 1.100 hombres y marchó hacia el norte, a través de Maine, hasta Quebec. Allí esperó a que Montgomery descendiese por el río desde Montreal para unirse a él. En el momento del encuentro, se había producido un considerable desgaste de hombres, y juntos tenían bajo su mando menos de mil hombres. Quebec estaba defendido por un número de hombres que duplicaba esa cantidad.
El 31 de diciembre de 1775, aventuraron un asalto en medio de una tormenta de nieve que terminó en el fracaso. La mitad de los hombres fueron muertos, heridos o tomados prisioneros. Montgomery fue muerto y Arnold herido. Arnold y los pocos cientos de hombres que quedaban permanecieron cerca de Quebec, pero no tenían esperanzas, y después de perder en otra escaramuza se retiraron, en junio.
El fracaso fue deprimente para los americanos y se convirtió en una excelente arma de propaganda en manos de los británicos. Los colonos habían proclamado que ellos sólo luchaban en defensa de sus derechos, pero ahora podía replicarse que los americanos habían atacado a una provincia pacífica sin provocación alguna.
El conflicto se agudizó aún más. Georgia se incorporó al Segundo Congreso Continental en septiembre de 1775, de modo que por primera vez estuvieron representadas las trece colonias.
Frente a una Gran Bretaña intransigente, el Congreso, ahora aumentado, tomó con renuencia medidas adicionales dirigidas a una expansión de la guerra. El 13 de octubre de 1775, autorizó la formación de una armada. Sus barcos no podían ser buques de guerra desde el principio, por supuesto, pero podían armarse y llevar a cabo incursiones contra las naves británicas.
En respuesta, los británicos anunciaron, el 23 de diciembre, que todos los puertos americanos estarían cerrados al comercio desde el 1 de marzo de 1776. Las colonias, en efecto, fueron sometidas a un bloqueo.
A fines de 1775, pues, la guerra era abierta, y sin embargo los portavoces de las colonias, en general, proclamaban su lealtad a Gran Bretaña. Sólo Sam Adams y unos pocos ultraradicales como él osaban hablar de «independencia».
En realidad, había más de trece colonias en América del Norte, pero las otras, por una u otra razón, no tomaron parte en la Guerra Revolucionaria. Canadá, aún habitado principalmente por católicos franceses, prefería el gobierno de una Gran Bretaña distante que la protegería contra los enérgicos protestantes de Nueva Inglaterra. Nueva Escocia, separada de las otras colonias por el mar, no consideraba que hubiese ninguna causa común. Las Antillas Británicas también se hallaban separadas por el mar y, de todas formas, contenían grandes cantidades de esclavos que, como temía la minoría
blanca, no podían ser sujetados una vez iniciada la actividad revolucionaria.
Pero esto cambió gracias a la labor de Thomas Paine, quien, después de Sam Adams, tiene derecho a ser considerado el apóstol de la independencia americana.
Thomas Paine nació en Inglaterra, el 29 de enero de 1739. Era hijo de un cuáquero y fue durante toda su vida un hombre muy humanitario, que no sólo simpatizaba con los necesitados y esclavizados, sino hasta con el oprimido sexo femenino. En noviembre de 1774, llevando una recomendación de Benjamin Franklin, llegó a Pensilvania.
Una vez allí, publicó el Pennsylvania Magazine y pronto llegó a la conclusión de que la independencia era necesaria para las colonias. En primer lugar, era la única manera en que las colonias podían crear una república y liberarse de la tiranía del gobierno de un solo hombre y del despilfarro de una aristocracia hereditaria. Además, razonaba, sólo declarando que luchaban por su independencia podían obtener ayuda extranjera.
Paine se hizo con muchos amigos influyentes en las colonias, entre ellos el doctor Benjamin Rush (nacido cerca de Filadelfia, en 1745). Rush también era de una familia cuáquera y un hombre humanitario interesado por las mismas causas que movían a Paine. Rush alentó a Paine a publicar sus ideas en un folleto, que salió el 10 de enero de 1776. Llevaba el título de Sentido común y pasaba revista a todas las razones a favor de la independencia. Paine no vaciló en dejar de lado toda reverencia irracional y en echar toda la culpa de la política represiva británica sobre el mismo Jorge III.


Fuente:  EL NACIMIENTO DE LOS ESTADOS UNIDOS
1763 – 1816
ISAAC ASIMOV

miércoles, 12 de junio de 2019

MENTALIDAD INDIVIDUALISTA Y RACIONALISTA

MENTALIDAD INDIVIDUALISTA Y RACIONALISTA
No reconocen a nadie una grandeza o una superioridad indiscutibles; así, vuelven siempre a su propia razón como fuente más visible y próxima de la verdad, lo que no sólo destruye la confianza en tal o cual hombre, sino hasta la fe natural en sus juramentos. Así, cada uno se encierra en sí mismo y pretende juzgar al mundo desde su reducto...
Al ver que consiguen resolver sin ayuda las pequeñas dificultades que les presenta la vida práctica, deducen sin más que todo puede explicarse en el mundo y que nada hay en él que rebase los límites de la inteligencia.
Por eso niegan con gusto todo lo que no pueden comprender, lo que les lleva a descreer de lo extraordinario y sentir una repugnancia casi invencible por lo sobrenatural...
Cabe prever que los pueblos democráticos descreerán de misiones divinas, se reirán gustosos de los nuevos profetas y buscarán dentro de los límites de la humanidad, y no en su más allá, el juez último de sus opiniones...
A medida que los ciudadanos se nivelan y asemejan, disminuye la tendencia de cada uno a creer ciegamente en un hombre o en una clase determinada. Aumenta en cambio la de fiarse a la masa, y su opinión llega a ser la que conduce al mundo [...] En épocas de igualdad ningún hombre fía de otro, a causa de su equivalencia; pero esta misma equivalencia les da una confianza casi ilimitada en el juicio público, ya que no les parece verosímil que siendo todos de igual discernimiento, la verdad no se encuentre del lado de la mayoría...
En los Estados Unidos, la acción de la mayoría provee a los individuos de multitud de tópicos, descargándoles así de la obligación de formarse otros por sí solos. Hay un gran número de teorías filosóficas, morales o políticas que cada uno adopta sin examen de la opinión pública; y si se pone atención se observará que allí la religión misma es menos una doctrina revelada que una opinión común...
Esta omnipotencia de la mayoría en los Estados Unidos aumenta, en efecto, la influencia de la opinión pública por sí sola sobre el espíritu de cada ciudadano. (Tocqueville, La democracia en América, 2º, 1ª, 2)
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Comentario. En EE.UU. predomina una mentalidad pragmática y antimetafísica, lo que repercute en la vivencia religiosa.
El ciudadano corriente tiende primero a fiarse solo de su propia opinión, y cuando no le queda más remedio que tomar prestada una opinión ajena, la toma de la opinión común antes que del hombre sobresaliente.
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LOS ABUSOS DE LA MAYORÍA
Durante la guerra de 1812 se vio en Baltimore un ejemplo palpable de los excesos que puede provocar el despotismo de la mayoría. En esa época la guerra era muy popular en Baltimore. Un periódico de tendencias opuestas excitó con su conducta la indignación de los habitantes. El pueblo se reunió, rompió las prensas y atacó la casa de los periodistas... A fin de salvar a los desventurados amenazados por el furor público, se tomó el partido de conducirlos a la cárcel, como criminales. Esta precaución resultó inútil: durante la noche el pueblo se congregó de nuevo; fracasado el intento de los magistrados de reunir a la milicia, la prisión fue forzada; uno de los periodistas fue muerto en el acto y los demás quedaron moribundos; los culpables, enviados al jurado, fueron absueltos...
Decía yo un día a un habitante de Pensilvania: “Explíqueme, por favor, cómo en un Estado fundado por cuáqueros y famoso por su tolerancia, los negros emancipados no pueden ejercer los derechos de ciudadano.
Pagan impuestos, luego ¿no es justo que voten? –No nos ofenda usted, me respondió, creyendo que nuestros legisladores han cometido tan burdo acto de injusticia. –Entonces, ¿los negros tienen aquí derecho al voto? –Desde luego. –Y, ¿cómo es que esta mañana en el colegio electoral no he visto a ninguno en la asamblea? –Eso no es culpa de la ley, me dijo el norteamericano; es cierto que los negros tienen derecho a presentarse en las elecciones, pero se abstienen voluntariamente de hacerlo. –Eso sí que es modestia por su parte. –Oh, no es que se nieguen a presentarse, pero temen que se les maltrate. Entre nosotros, sucede a veces que la ley carece de fuerza cuando la mayoría no la apoya. La mayoría está imbuida de grandes prejuicios contra los negros y los magistrados no se sienten con fuerzas para garantizarles los derechos que les ha conferido el legislador. –¡Pues vaya! La mayoría que tiene el privilegio de hacer la ley, ¿quiere tener, además, el de desobedecerla?”. (Tocqueville, La democracia en América, notas al capítulo 7º de la 2ª parte).
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Comentario. La guerra de 1812 fue la última guerra contra Inglaterra. En Pensilvania, se sorprende Tocqueville de que los negros no acudieran a las votaciones, habiendo destacado los cuáqueros por su oposición a la esclavitud.
“El sentimiento antiesclavista había ido creciendo de manera constante a finales del siglo XVIII gracias a la obra de grupos religiosos como los cuáqueros. En la década de 1830 surgió un nuevo movimiento radical cuando se hizo evidente que el sistema esclavista no iba simplemente a desaparecer por sí solo”. (Jenkins, Philip (2002). Breve historia de EE.UU. Madrid: Alianza Editorial, p.167)
“Los sujetos del Reino del hombre, es decir, de las sociedades modernas, “están también desprovistos de toda responsabilidad.
La soberanía popular implica que no puede exigirse responsabilidad a nadie más que al detentador del poder, es decir, precisamente al pueblo. Pero el pueblo no puede acusarse y condenarse a sí mismo. Un detentador del poder es un soberano que no podría autocondenarse a prisión. Solamente puede comparecer ante la justicia aquel que se enfrenta y transgrede las leyes y órdenes que emanan de la soberanía popular. En cuanto al pueblo en sí, compuesto de todos los súbditos del Reino, carece de responsabilidad”. (Lindbom, T., La semilla y la cizaña, Madrid, 1980, p. 70)
La igualdad jurídica, reconocida por la Constitución, no siempre se ha traducido a la práctica: Las minorías han sido discriminadas, a veces política, las más de las veces socialmente.
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Fuente: HISTORIA 2 DE ESTADOS UNIDOS
  Selección de textos y notas por Jesús M. Sáez
Alicante, 2014

viernes, 7 de junio de 2019

Texas Cerca de Amarillo

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Texas
Cerca de Amarillo
La “escultura” Cadillac Ranch, si se le puede llamar escultura, es una fila de automóviles clásicos de 1949 a 1963 enterrados con el frente hacia abajo en un campo desde 1974. Floating Mesa (Mesa Flotante) es una ilusión óptica creada al envolver por completo una sección cerca de la cumbre de una meseta con un angosto anillo de plástico azul. El “trozo” de montaña parece flotar levemente en el cielo.
Nuevo México
Acoma Pueblo
Conocida como “La Ciudad del Cielo”, esta comunidad de indígenas estadounidenses se asienta en una colina de arenisca de 113 metros, aproximadamente a 80 kilómetros al occidente de Albuquerque, Nuevo México. Data de 1150 y es uno de los asentamientos que por más tiempo ha estado deshabitado en Estados Unidos.
Comunidades  - Ramadán
Ramadán en Princeton
SOHAIB SULTAN
“Desde hace unos pocos años realizamos una competencia amigable entre cocineros, un iftar llamado ‘Jefe de Fierro’”.
— Sohaib Sultan es el capellán musulmán de la Universidad de Princeton
Para mí, el Ramadán es el momento para apartarnos de las necesidades diarias de la comida y la bebida. Es mes que me deja una buena cantidad de tiempo del día para la introspección, la reflexión, la contemplación y el acercamiento a Dios.
Asimismo, no hay nada como el Ramadán para crear un sentido de colectividad, en especial, para mis estudiantes. En este tiempo los estudiantes se reúnen a diario para la iftar, o cena, y las oraciones. Siempre les encanta cuando llega el Ramadán y lo echan de menos cuando termina. Su pregunta es “¿cómo podemos mantener este espíritu durante todo el año?” Pero esto es casi imposible y, por esta razón, el Ramadán es tan especial.
Me entusiasma ver la cantidad de estudiantes que se comprometen con la disciplina espiritual de ayunar durante un mes, a pesar de la exigencia académica de Princeton. Durante el mes sagrado del Ramadán, los musulmanes de aquí siguen las mismas tradiciones que los musulmanes del resto del mundo. Pero nuestros estudiantes, inspirados en el Ramadán, también han emprendido algunas iniciativas que honran los principios islámicos eternos, como la caridad, en una forma que refleja las preocupaciones del mundo moderno.
En el Ramadán, hay un mayor nivel de conciencia sobre las necesidades de los demás por lo que tratamos de satisfacer estas necesidades de diversas formas. Por ejemplo, nuestra comunidad patrocina Project Downtown, un evento anual en el que se reúnen musulmanes y no musulmanes para preparan sándwiches y distribuirlos en albergues para personas sin hogar. Asimismo, la Asociación Estudiantil Musulmana de Princeton organiza una “ayunatón” donde se invita a las personas a ayunar durante un día como muestra de su solidaridad con las “crisis de necesidad” que se dan en alguna parte del mundo. Los patrocinadores donan dinero y los participantes aportan todo lo que habrían consumido en alimentos ese día para ayudar a las víctimas de inundaciones, terremotos y otros desastres naturales.
Los musulmanes de Princeton también han propuesto otra idea nueva: un Ramadán en el que se promuevan prácticas ecológicas. Durante los últimos tres años, nos hemos comprometidos con un “Ramadán ecológico”. En las iftars, solíamos utilizar los vasos y los platos más baratos que encontrásemos. Pero ahora tenemos un arreglo con el comedor de Princeton donde se nos suministran vasos y platos que no son desechables y se pueden lavar después. De esta manera, nada se va al botadero. Asimismo, más mezquitas están intentando esta práctica. La tendencia es promovida principalmente por jóvenes con conciencia ecológica.
El Ramadán puede coincidir con cualquier tiempo del año, dependiendo del calendario lunar, por lo que su programación varía en Princeton, según si hay o no hay clases durante el mes sagrado. Dado que el Ramadán de este año se celebrará en julio, muchos de nuestros estudiantes estarán en vacaciones. Pero tenemos estudiantes de posgrado que trabajan en el campus y estudiantes de pregrado que realizan pasantías de verano, por lo que estamos sosteniendo charlas informales con los estudiantes. Y sin importar la temporada, durante el Ramadán ofrecemos servicios de oración, lecturas del Corán, desayunos comunitarios antes del amanecer e iftars
Ofrecemos menús diferentes en la iftar, dado que la comunidad musulmana de Princeton es muy diversa. En ocasiones, tenemos comida del sur de Asia y del Medio Oriente o platos italianos. Por lo general, las iftars son atendidas por restaurantes locales, pero en ocasiones los mismos estudiantes o dos o tres familias preparan la comida. Durante los últimos años,
hemos tenido un iftar con un alegre concurso de cocina.
Pienso que el Ramadán crea un sentido de solidaridad entre los estudiantes musulmanes, un sentido de unidad y pertenencia. Los estudiantes musulmanes internacionales de Princeton muchas veces se sorprenden al encontrar un ambiente cálido y acogedor, no solo en el Ramadán, sino durante todo el año. De esta manera se mitiga la nostalgia por su país.
Fuente: Departamento de Estado de Estados Unidos | julio 2013 | vol. 18 | n0. 01 publicación/español/ejusa.state.gov

jueves, 6 de junio de 2019

EL NACIMIENTO DE LOS ESTADOS UNIDOS - Por segunda vez

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EL NACIMIENTO DE LOS ESTADOS UNIDOS

Por segunda vez, Howe envió un contingente por la colina que hallo la misma suerte que el primero. Ya no quedaba mas remedio que continuar el mismo juego estúpido, pues marcharse habría sido un golpe tremendo para el prestigio británico.
Así, Howe envió un tercer contingente, y dice mucho de la disciplina británica el hecho de que los soldados se movieran. Lo que mantuvo con vida a los soldados del contingente fue que los americanos habían agotado sus municiones. El tercer contingente de tropas británicas llego a la cima de las colinas, calo sus bayonetas y
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9 La colina [hill, en inglés] se llamaba «Breed’s Hill», pero la batalla fue llamada, por alguna razón, la «batalla de Bunker Hill». Por ello, lo que antaño se llamaba Breed’s Hill se llama hoy Bunker Hill.
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cargó. Los americanos, que tampoco tenían bayonetas, no tuvieron mas opción que marcharse. Lo mas rápidamente que pudieron, abandonaron Charlestown.
Los británicos retuvieron el terreno, por lo que proclamaron su victoria, pero estaban demasiado maltrechos para tratar de perseguir a los americanos mas allá de Charlestown. Sus perdidas habían sido enormes, 1.054 soldados muertos o heridos, entre ellos 89 oficiales. Uno de los oficiales muertos era el comandante Pitcairn, quien había conducido la vanguardia del ataque en el que se derramó sangre por primera vez, en Lexington. Las bajas americanas fueron de solo 450, pero uno de ellos era Joseph Warren, quien había elaborado las Resoluciones de Suffolk el año anterior.
Los británicos quedaron muy desalentados por esa «victoria» demasiado costosa y parecían haber caído en el letargo. Después de tomar las colinas de Charlestown, debían haber ocupado las alturas de Dorchester, inmediatamente mas allá de la franja de tierra que unía a Boston con tierra firme. Si lo hubiesen hecho, no habría quedado ningún lugar desde el cual la artillería americana pudiese dominar el puerto de Boston.
Antes de la batalla de Bunker Hill, esa había sido la intención de Gage. Pero después de la batalla, Gage, aturdido, no hizo nada. Estaba apabullado, y lo único que se podía hacer era relevarlo del mando. Fue enviado de vuelta a Gran Bretaña el 10 de octubre de 1775, y William Howe fue puesto al frente de las fuerzas británicas en las colonias.
Esto también fue un error. Howe se mostraría, de manera creciente, incapaz de actuar de forma decisiva contra los americanos. Una explicación de esto es que nunca se sintió a gusto en una guerra que consideraba insensata e injusta, pero otra es que nunca se recupero de la horrible conmoción que le produjo la sangría de Breed’s Hill.
Dos semanas después de la batalla, George Washington llego a Cambridge y asumió el mando de un ejercito que se consideraba vencedor de la batalla de Bunker Hill. No eran los británicos, sino su falta de pólvora, lo que les había derrotado. Quienes habían sido destrozados no eran ellos, sino los británicos.


Fuente:  EL NACIMIENTO DE LOS ESTADOS UNIDOS
1763 – 1816
ISAAC ASIMOV

viernes, 17 de agosto de 2018

EL NACIMIENTO DE LOS ESTADOS UNIDOS - El 10 de mayo

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EL NACIMIENTO DE LOS ESTADOS UNIDOS
El 10 de mayo, el mismo día en que fue tomado Fort Ticonderoga, el Segundo Congreso Continental se reunió en Filadelfia, según lo planeado, y se vio obligado a abordar el tema de la guerra en curso, al menos en Nueva Inglaterra.
Nuevamente, fue elegido presidente Peyton Randolph, pero murió casi inmediatamente, y John Hancock fue puesto en su lugar, indicio de la creciente radicalización del organismo. Muchos de los delegados del Primer Congreso Continental estuvieron también en el Segundo, además de otros hombres de prestigio.
Benjamin Franklin y George Washington, que no estuvieron en el Primero, asistieron al Segundo.
John Adams fue la principal fuerza radical del Segundo Congreso Continental y trabajó afanosamente para que las colonias que no formaban parte de Nueva Inglaterra hiciesen causa común con Massachusetts. Quería que la milicia de Nueva Inglaterra que estaba asediando a Boston fuese reconocida como un ejército intercolonial, un «ejército continental», para usar el mismo enfoque por el que la reunión era llamada un congreso continental.
Adams sabía que esto no sería aceptado si Massachusetts insistía en comandar el ejército e insinuó claramente que el delegado de Virginia, el coronel Washington, sería aceptable para Massachusetts como comandante en jefe, y que la milicia de Nueva Inglaterra gustosamente prestaría servicios bajo su mando.
Fue un golpe brillante. George Washington había combatido en las primeras batallas de la Guerra contra Franceses e Indios, pero había sido frustrado en su intento de desempeñar un papel más importante por los prejuicios británicos anticoloniales. Y ahora estaba ansioso por demostrar de lo que era capaz. Más aún, era un rico plantador que prestaría sus servicios sin paga, y un hombre enormemente respetado de carácter conservador y conocida integridad. Los hombres que no habrían confiado en los agitadores de Massachusetts confiarían en George Washington.
Así, el Congreso aceptó. El Ejército Continental fue creado el 14 de junio de 1775, y George Washington fue nombrado su comandante en jefe el 15 de junio.
Bajo su mando hubo cuatro generales, uno de los cuales era Artemas Ward.
Otro era Israel Putnam de Connecticut (nacido en Danvers, Massachusetts, en 1718), quien, en un arranque patriótico, acudió a tomar parte en el sitio de Boston en el mismo momento en que se enteró de los sucesos de Lexington y Concord, aunque estaba cerca de los sesenta años. Los otros eran Philip Schuyler de Nueva York (nacido en Albany en 1733), un rico terrateniente tan respetado y conservador como Washington, y Charles Lee de Virginia, un oficial nacido en Gran Bretaña. Los cuatro generales habían actuado en la Guerra contra Franceses e Indios, pero ninguno de los cuatro había demostrado tener mucho talento militar.
Pero, apenas formado, el Ejército Continental se vio ante un momento decisivo en Boston. Los británicos no tenían ninguna intención de ceder y desembarcaron más tropas en Boston el 28 de mayo.
El 12 de junio el general Gage se sintió suficientemente confiado en la fuerza de sus tropas como para poner oficialmente a Boston bajo la ley marcial y declarar rebelde o traidor a todo americano que portase armas o prestase ayuda a otro que las portase.
Pero, como gesto conciliador, ofreció el perdón a todo rebelde o traidor que depusiese las armas, con excepción de Sam Adams y John Hancock.
La respuesta americana fue hacer preparativos para ocupar y fortificar el terreno elevado de Charlestown, inmediatamente al norte del río Charles e inmediatamente al otro lado del río desde Boston. Como Boston, Charlestown estaba situada por entonces  en una península unida a tierra firme por una estrecha franja de tierra. Había dos colinas en Charlestown, Bunker Hill y Breed’s Hill, y cualquiera de ellas ofrecía una posición dominante para colocar la artillería que, se esperaba, llegase de Ticonderoga. En un principio, se pensó en fortificar Bunker Hill solamente, pero Breed’s Hill estaba más cerca de Boston y el plan fue ampliado para incluirla.
En el alba del 17 de junio de 1775, 1.600 americanos estuvieron en Breed’s Hill.
Gage podía haber cercado la península de Charlestown colocando hombres en la franja terrestre, y luego haber bombardeado la colina desde los barcos del puerto. Si lo hubiese hecho, los americanos no habría podido resistir por mucho tiempo. Pero Gage probablemente estaba todavía irritado por la vergüenza de la retirada de Concord. Pensaba que los americanos necesitaban una lección y que se debía demostrar claramente su total inferioridad frente a los soldados regulares británicos.
Por ello, ordenó tomar por asalto las fortificaciones de la colina de Charlestown y, para tal fin, envió 2.400 hombres a través del río Charles, durante el mediodía del 17 de junio. Las tropas estaban al mando de William Howe, quien había llegado con el grupo más reciente de refuerzos.
Para los británicos, era una mala situación militar. Tenían que trepar por una colina expuestos al fuego de un enemigo protegido detrás de murallas en la cima. La única razón posible de que un jefe británico ordenase tal asalto era la idea de que la milicia americana flaquearía a la vista de soldados regulares británicos marchando hacia ellos y simplemente huirían.
Howe, pues, ordenó a un contingente de sus hombres que subiese por la colina en un perfecto orden cerrado, llevando pesadas mochilas y con sus uniformes escarlatas brillando al sol. Detrás de sus defensas esperaban los americanos, en perfecta posición, excepto por el hecho de que prácticamente no tenían pólvora.
Su comandante, el coronel William Prescott (nacido en Groton, Massachusetts, en 1726), no permitió que esa preciosa pólvora se desperdiciara. Toda bala debía dar en el blanco, lo cual significaba que sus hombres debían permitir a los británicos acercarse mucho, por atemorizadora que fuese su cercanía para muchachos granjeros no entrenados.
«No disparéis —ordenó— hasta que veáis el blanco de sus ojos.»
El contingente británico subió por la colina, tanto más confiado cuanto que la falta de disparos parecía indicar temor por parte de los americanos. En el momento apropiado, éstos, que se habían abstenido de hacer fuego hasta que los soldados estuvieron casi sobre ellos, lanzaron una andanada en la que casi toda bala dio en el blanco. La línea británica se derrumbo, y los sobrevivientes descendieron tambaleándose por la colina, dejando el terreno frente al reducto americano rojo de sangre y uniformes.

Fuente:  EL NACIMIENTO DE LOS ESTADOS UNIDOS
1763 – 1816
ISAAC ASIMOV

jueves, 28 de junio de 2018

La Ruta 66: Carretera Madre

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La Ruta 66: Carretera Madre
La Ruta 66 siempre ha significado “partir hacia otro lugar”, según afirma el autor Michael Wallis, cuyo libro Route 66: The Mother Road 75th Anniversary Edition, rinde homenaje a esta legendaria autopista de Estados Unidos. Inagurada en 1926, la Ruta 66 fue anunciada como “la mejor ruta, la más corta y la de mejores paisajes que parte desde Chicago, pasa por San Luis y llega a Los Ángeles”. Fue muy popular entre los conductores estadounidenses hasta comienzos de la década de 1960, cuando algunos de sus principales trayectos fueron reemplazadas por un moderno sistema de autopistas.
Tanto la novela Las Viñas de la Ira, la importante obra literaria de John Steinbeck; como la canción de moda en 1946 “(Get Your Kicks On) Route 66” de Bobby Troup y la serie de televisión Route 66 emitida a principios de 1960, contribuyeron a crear la leyenda de esta carretera, con lo que lograron que estaciones de gasolina, moteles y restaurantes pasen a ser atracciones al lado del camino y no simples trivialidades. La leyenda sobrevivió al año 1985, cuando se descatalogó a la carretera. En la actualidad, la histórica Ruta 66 goza cada vez de mayor jerarquía entre los entusiastas, que la recorren para sentir el Estados Unidos del siglo XX y sus atracciones, tanto genuinas como extravagantes.
oklahoma
Ciudad de Oklahoma
Saigon Baguette, una tienda de sándwiches vietnamitas, ocupa el espacio de lo que en la década de 1930 era la tienda de comestibles Milk Bottle, con un techo coronado por una gran botella de leche. En la actualidad, los refrescos asiáticos hechos de jugos de frutas exóticas son más populares que la leche.

California
San Bernardino
El Motel Wigwam fue la inspiración del motel Cono Comod-Inn de la película de animación de 2006 de Pixar, Cars. Las tiendas indias fabricadas de concreto en 1949, se restauraron y cada una tiene su propio baño en miniatura, un cuarto de huéspedes y camas con una rueda de carreta en la armadura.

California
Victorville
Uma Thurman comenzó aquí su venganza indiscriminada en la película de 2004 de Quentin Tarantino, Kill Bill Vol. 2, después de hacer una parada en Emma Jean’s Holland Burger Café. En el motel Green Spot, Herman J. Mankiewicz y John Houseman redactaron el guion del hito cinematográfico de 1941: El Ciudadano Kane de Orson Welles. El museo Ruta 66 de California exhibe los mejores ejemplos del arte popular de la Ruta 66, como “Cactus Garden”, una obra donde se pegaron botellas de vino a postes de cercas.

California
Los Ángeles
El teatro y distrito comercial de Broadway, de siete cuadras, en su mejor tiempo ostentó la mayor concentración de cines en el mundo. No se trataban de salas normales sino de santuarios palaciegos del cine, algunos de los cuales aún se pueden apreciar en los recorridos turísticos que ofrece el Instituto de Conservación de Los Ángeles.

Arizona
Winslow
La esquina de una calle de este lugar se hizo famosa gracias al sencillo de 1970 del conjunto The Eagles, titulado “Take It Easy.” A esta canción se dedicó nada más que un parque, una estatua y un mural de dos pisos.

Fuente:  Departamento de Estado de Estados Unidos | julio 2013 | vol. 18 | n0. 01 publicación/español/ejusa.state.gov

Boston liberada

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